JONATHAN TAPIA

La vida en celeste y blanco

Publicado  03/06/2020    20:42







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Intentando vencer la monotonía del aislamiento, como la mayoría de los casarenses, Jonathan Tapia habló con Orsai y narró su particular historia con su club: Argentina 78. Sus inicios, el recorrido por inferiores, su debut en Primera, el golpe de la primera lesión y la ansiedad futbolera desatada por la pandemia. Una charla imperdible con un crack de las vías.

¿Cómo están viviendo este momento tan particular, entrenando como se puede y sin jugar?
Trabajo por la mañana y por la tarde y cuando vuelvo empiezo con los trabajos que nos dio el profe. Cuesta mantener la constancia, pero trato de llevarlo lo mejor posible. Mucho mate con la “vieja”, escuchar música y esperar al otro día. Pero tenemos que cuidarnos, no queda otra.

¿Qué es Argentina 78 para vos?
Tengo una vida en Argentina. Es mi segunda casa. Hice todas las inferiores hasta ahora que me toca jugar en primera. Y espero seguir mucho tiempo más. Argentina es un club muy especial. Desde chico me dieron mucho cariño y le tomás amor al club. Hay mucha gente que por ahí no puede venir a la cancha pero cuando la necesitás está. Y eso está bueno.

¿Cómo fue tu primer acercamiento al club?
Era muy chiquito. No se si iba al jardín todavía. Pasamos caminando por acá, veíamos gente jugando a la pelota y nos metimos.

¿Y cuándo empezaste a jugar?
Me acuerdo que estaba el "Gringo" (Malatini). Era muy chico y recuerdo que veníamos a jugar a la pelota y nos quedabamos hasta la noche. Cuando empece a jugar mi primer técnico fue "Muyolino" (Dalto).

¿Qué recuerdo tenés del "Gringo" Malatini?
El "Gringo" fue impresionante. Todavía hoy es parte del club. Sentimos que está en cada rincón.

A lo largo de tu carrera en inferiores, también tuviste un técnico importante como Horacio Lezcano...
Lezca me enseñó muchísimo sobre el fútbol y sobre muchas cosas más, de la vida. Es como un papá para nosotros. Es una excelente persona y fue muy importante en mi crecimiento como jugador.
En el fútbol, nos marcábamos cosas que nosotros no veíamos. Por ejemplo, siempre me decía que yo llegaba dos segundos antes que todos a la pelota. Es una característica mía y yo no me había dado cuenta. Como que preveía lo que iban a hacer. Y tenía razón.

¿Cómo visite tu recorrido en inferiores?
En inferiores, siempre me sumaban para jugar con las categorías más grandes. Jugaba en mi categoría pero ya no me gustaba mucho y después me llevaban a jugar con los chicos un año más grandes que yo. Y siempre lo hice pensando en llegar a Primera.
Como en toda etapa de crecimiento, hubo un momento en que con los más grandes no pude jugar y volví a mi categoría. Después alterné, hasta que llegué a Cuarta División. De ahí en más, no paré.

¿Cuándo comenzaste a soñar con jugar en Primera?
Desde el momento que llegué a Cuarta, empecé a pensar en jugar en Primera. Hubo momentos en qué pensaba que ya estaba para debutar pero también me daba cuenta que era muy chico. Siempre me faltó desde lo físico, soy de contextura chica, y hoy mismo me sigue faltando pero ya es distinto.

¿Cómo fue el momento cuando te enteraste que ibas a debutar?
Me llegó un mensaje por la noche diciendo que iba a jugar y no lo podía creer. Estaba muy contento y quería que llegue el día para jugar. No iba de titular pero tenía chances de entrar. Por suerte, entré y fue muy lindo. Recuerdo que en una jugada le pegué de afuerta del área y se fue lejos, pero bueno era le debut y me perdonaron.

Luego del debut, te tocó un momento duro que fue parar por una lesión...
Las lesiones te marcan. Por la lesión que tuve en la rodilla tuve que estar casi un año parado. Después de la operación, no hice las cosas bien y me volví a lesionar. Ese año parado fue muy difícil, siempre estaba mal. Venía a la cancha a ver a mis compañeros y me sentía mal. Es muy feo venir a la cancha, ver a tus compañeros y no poder jugar. Fue muy duro.

¿Qué aprendizaje te dejó esa mala experiencia?
La lesión no la podés evitar pero después tenés que hacer las cosas bien sí o sí. Si querés jugar al fútbol, tenés que cuidarte y hacer todo lo que te dicen los médicos. Y más con una lesión complicada como lo es la de rodilla. Eso también me ayudó a estar bien a mí.

¿Cómo fue el momento que volviste a pisar la cancha?
Volver a jugar fue una alegría inmensa. Tenía muchas ganas de sentir esa adranalina antes de entrar a la cancha. Soy muy feliz dentro de la cancha. Disfruto mucho.

¿Qué evaluación hacés de los últimos campeonatos? Estuvieron muy cerca...
Lo venimos peleando. En 2018 no jugué pero los chicos estuvieron ahí nomás. Y el año pasado quedamos con un sabor amargo, por el último partido con Agropecuario. Yo no pude estar al igual que otros chicos y nos quedó un sabor muy amargo. Ahora estamos para pelear y podemos llegar a conseguirlo.

Y ahora, ¿cómo te sentís? ¿Qué objetivos tenés?
Quiero volver ya. Se extraña mucho el fútbol. Y el objetivo va a ser el de siempre: salir a pelear hasta lo último y lograr el campeonato.

Un mensaje para la hinchada de las "vías"...
A la gente decirle que con mis compañeros vamos a dejar todo para lograr el campeonato. Queremos arrancar y pelear todos los partidos que tengamos por delante para dar la vuelta. Es el único objetivo que tenemos.