Manu, Mili y su experiencia en River

No quedan en Banda

Publicado  28/03/2020    14:46







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La cuarentena sorprendió a Manuela Aquilano y Milagros Baldovino cumpliendo su sueño de jugar en River Plate. Las casarenses se encontraban entrenando junto al plantel de Reserva pero, como todo el fútbol argentino, debieron retornar a Casares a causa de la pandemia. Sus días en Capital, el entrenamiento, la adaptación al aislamiento y  el esfuerzo que demanda su gran objetivo de cruzarse la “banda” roja.

ERA sábado y un mensaje en el celular avisaba que la pelota dejaba de rodar. “El 14 de marzo nos mandaron un comunicado informando que el club iba a estar cerrado hasta nuevo aviso”, cuenta Manuela Aquilano quien desde el año pasado emigró a la entidad de Núñez junto a otra casarense, Milagros Baldovino, para sumarse al plantel femenino del Club Atlético River Plate.
Todavía no debutaron oficialmente en el Torneo de AFA pero sí, jugaron un amistoso en la pretemporada que el equipo realizó en Neuquén durante en verano.
Luego de tantas idas y vueltas, el fútbol se frenó en todo el país, a todo nivel y enseguida llegó el decreto de mantener la cuarentena. “Por lo tanto no íbamos a entrenar en el club”, contó “Manu”.

El arribo al club, obligó a las jugadoras casarenses a mudarse a Capital Federal y allí pasan sus días como jugadoras de River Plate. Con media hora de diferencia, el despertador suena antes de las 7 para las dos. “Me levanto a las seis, desayuno y tomo el colectivo hasta River”, cuenta “Mili”. Por otro lado, la cercanía de la vivienda con el monumental, le permite media hora más de sueño a “Manu”. “Me levanto 6:30, desayuno y salgo caminando para el club”, contó.
Eso sí, a las 8, las dos dicen presente en el predio para comenzar a trabajar en el entrenamiento junto al grupo hasta cerca del mediodía, donde “es obligación bañarse y almorzar en el club junto a las compañeras”, coinciden las promesas locales.
Ya pasado el mediodía y con el deber cumplido, cada una retorna a su hogar. “Duermo la siesta, me levanto, sí o sí meriendo y hasta la hora de la cena aprovecho para hacer cosas personales o juntarme a tomar mates con compañeras del club”, describe “Manu”. Por su lado, “Mili” cuenta que “a la tarde realizo algunas compras o cualquier otra actividad”.
Luego cenan y se van descansar para, al día siguiente, redoblar los esfuerzos en busca del objetivo.
“En River se hace mucho hincapié en trabajos de resistencia, velocidad y fuerza”, marca Aquilano y Baldovino refuerza analizando que “la exigencia es mucha en entrenamiento e intensidad”.
Además, las jugadoras coinciden en que para lograr triunfar “hay que llevar una vida saludable; comer y descansar bien es fundamental junto al entrenamiento diario”.

Volviendo a la actualidad, ambas se encuentran cumpliendo el aislamiento en  Carlos Casares. Y como muchos deportistas de alto rendimiento en todo el mundo, las jugadoras del “millonario” también acataron las directivas de la PF Marina Fiorotto, quien integra el cuerpo técnico que comanda Estefanía Fontan.
“Nuestros entrenadores nos enviaron una rutina de entrenamiento que tenemos que cumplir de lunes a viernes”, narra Manuela y Milagros detalla que “la debemos realizar usando nuestro ingenio en casa. Estoy haciendo entrenamiento funcional; trabajos con pelotas y pesas caseras. Y a falta de material didáctico armo todo con botellas, latas, escaleras y sillas para hacer skipping lateral, zigzag y piernas”.
“Es fácil, accesible, de corto tiempo, pocos materiales y se pueda hacer en casa ya que no se puede ir a un gimnasio o a un parque”, completa Manuela.
La pandemia genera cambios minuto a minuto y, como en principio el aislamiento obligatorio es hasta el martes 31 de marzo, “aún no tenemos noticias de cuándo volvemos a entrenar en el predio y mucho menos de cuándo comenzará el torneo”, cerró Aquilano.
“De todo debemos enviar fotos a un grupo  para cumplir con el entrenamiento invisible”, reveló Milagros. Y si bien es un requisito para alcanzar la meta, Manuela completó diciendo que “entreno todos los días para mejorar y llegar a mi objetivo”, el cual es compartido por ambas: llegar al debut soñado con la “banda roja”.